Músicos en el cine (II)

Si anteriormente en Videodromo citábamos de pasada a Jim Jarmusch por su colaboración junto a Iggy Pop en un par de películas, en esta nueva entrega vamos a ampliar un poco lo relacionado con este cineasta y la música.

De lo que hoy conocemos como cine independiente, se sitúa como punto de partida la inteligentísima Sexo, mentiras y cintas de vídeo de Steven Soderbergh, sin embargo, el germen de todo aquello, es sin duda Extraños en el paraíso de Jarmusch. A partir del estreno de la anterior en 1984, el cineasta de Ohio ha sabido mantenerse alejado de las grandes compañías en un ejemplo de autonomía, algo de lo que otros directores de su generación no pueden presumir. En su segundo film colaboraba con un joven Tom Dicillo, otro destacado en el cine underground, cuya última creación es el exhaustivo documental de los Doors titulado When You´re Strange, un punto más de unión entre el cine y la música.

Refiriéndonos ya a lo que nos ocupa, Jarmusch fue en los ochenta teclista de un grupo punk y ha publicado este mismo año su nuevo disco junto al músico Josez Van Wissem. Se titula Concerning the Entrance Into Eternity, es un trabajo denso, de pistas eternas y  sonidos oscuros, pero puede servirnos para explicar su gusto por lo musical y ya de paso presentar a nuestros dos siguientes protagonistas: Joe Strummer y Tom Waits.

El líder de The Clash contó con un papel importante en  Mystery Train junto a Steve Buscemi en el tercer segmento la película. Encarnaba a un perdedor llamado Elvis que, acompañado por un par de compinches, acababa buscado por la policía en una de esas noches raras que todo el mundo ha tenido. Ambientada en Memphis, supuso el papel más importante de Strummer que andaba por esa época cabeceando meditabundo entre garitos andaluces tras la disolución de su banda.

Aunque es también conocido por haber trabajado a las órdenes de Scorsese en El rey de la comedia, la película más interesante relacionada con el inglés es el documental Joe Strummer: The Future Is Unwritten. Dirigido por Julien Temple, narra de forma exhaustiva la vida de este revolucionario al que el destino se llevó silenciosamente enviándole un fallo cardíaco, sin tiempo para entonar por última vez el London Calling, con el medio siglo recién cumplido.

De la voz de Tom Waits podría decirse que posee la aspereza de un león susurrándote al oído y la sofisticación rebelde de un cantante de jazz luciendo una chupa de cuero. El que escribe no conoce a nadie que tenga su capacidad para suscitar sentimientos intensos sin siquiera saber lo que está recitando y, además, su carrera cinematográfica es una de las más prolíficas de entre los que han intentado sobresalir en ambas artes.

Sus primeros pasos los dio de la mano de Stallone en La cocina del infierno, pero sería junto a Coppola cuando comenzó a desarrollar sus habilidades interpretativas. Con el italo-americano colaboró en cinco películas: Corazonada, Drácula , Cotton ClubRebeldes y La ley de la calle. Las dos últimas ofrecieron su primera oportunidad a toda una generación de actores de entre los que se hicieron grandes Tom Cruise, Mickey Rourke, Patrick Swayze, Matt Dillon, Nicolas Cage o Chris Penn.

Además, trabajó en dos ocasiones con Héctor Babenco, otras tantas con el ya mencionado Jarmusch y tiene un papel importante en la extraordinaria  Vidas cruzadas de Robert Altman. La última, supuso la consecución de ese tipo de películas con historias entrelazadas de la que tanto han bebido más tarde directores como Alejandro González Iñárritu. Para terminar con Waits, no podemos olvidar que fue nominado a un Oscar por la apasionada banda sonora que compuso para Corazonada.

Dando un pequeño salto en el tiempo, nos trasladamos ahora a la Inglaterra de mediados de los 60. Los Beatles revolucionaban el mundo de la música y las primeras groupies de la historia se dejaban ver a la salida de los conciertos. Así las cosas, se les ocurrió que una buena forma de promocionarse podría ser protagonizar un musical con sus canciones. Al final fueron dos. Dirigidos por Richard Lester, Help! y, sobre todo, ¡Qué noche la de aquel día! fueron éxitos de crítica y recaudación gracias a su estilo cercano al documental pero alegre y desenfadado. El director británico que, por aquel entonces, era prácticamente un novato, se convirtió en uno de los cineastas destacados en una época en la que el cine de su país llamaba la atención en Europa por las aportaciones del Free Cinema, capitaneado por Tony Richardson y Lindsay Anderson.

Durante esos años, los Rolling Stones estaban editando su primer trabajo, que contenía básicamente versiones de Chuck Berry o Muddy Waters y aun no tenían idea de que unas décadas después se convertirían en el que seguramente sea el mejor grupo de la historia. A nivel cinematográfico, importantísimas son sus contribuciones en documentales como Gimme Shelter en el que se narran los sucesos del concierto de Altamont. Actuaron de forma gratuita ante casi trescientas mil personas, pero cometieron el error de permitir a los Ángeles del Infierno que se ocuparan de la seguridad del evento empleándose con tanta violencia que acabaron matando a una persona.

Otro trabajo interesante fue el dirigido por el malogrado Hal Ashby en 1982, Let’s Spend the Night Together. Además de ser interesante como narración de la multitudinaria gira de ese mismo año, sobresale también como punto de inflexión en la carrera de su director que, no mucho más tarde, se encontraría con un terrible cáncer pancreático que intentó curar a base de tratamientos homeopáticos a pesar de las recomendaciones de compañeros del gremio como Warren Beatty.

Sus satánicas majestades no han trabajado conjuntamente en ninguna película, pero si hay dos miembros que han incursionado en el mundo del celuloide. El siempre polémico Keith Richards interpretó al padre de Jack Sparrow en Piratas del Caribe y, como no podía ser de otra manera, no dejó indiferente al equipo de la película. Completamente borracho, tuvo que ser ayudado por el director porque no podía tenerse en pie y cuando se le reprochó su falta de profesionalidad espetó: “Si querían a alguien correcto, buscaron a la persona equivocada”. Su compañero Mick Jagger ha sido más productivo en cuanto a interpretación se refiere y, además de multitud de cameos, tuvo papeles de entidad en  Performance Freejack (Sin identidad) entre otras.

http://www.youtube.com/watch?v=fFh96ssGisM

En este serial no queremos olvidarnos de las mujeres que han sabido compaginar la actuación con la música y es imprescindible citar a dos que despuntan por encima de las demás. De Madonna pueden citarse sus intentos como directora, aunque la verdad es que no hay mucho que reseñar a pesar de que con su último trabajo, W.E, obtuviera un Globo de Oro a la mejor canción original. Sin embargo, sí cuenta con una notable carrera como actriz en la que deberíamos incluir, entre otras cosas, sus performances, espectáculos y campañas de promoción que suponen un auténtico ejemplo de cómo vender un producto. En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, contó con el papel protagónico en la fallida Evita y ha colaborado con directores tan diversos como Woody Allen, su ex pareja Guy Ritchie, el transgresor Abel Ferrara o Warren Beatty.

Caso aparte supone el de Björk. Su papel en Bailar en la oscuridad, cumbre del posmodernismo y probablemente la mejor obra de Lars Von Trier, le supuso una carga emocional tan inaguantable que solo ha vuelto a trabajar en el film experimental de su marido Drawing Restraint 9. Sus desavenencias con el danés fueron constantes durante el rodaje y en el libro Genio, de Nils Thorsen, se cuenta como su enemistad dura hasta nuestros días.

Según se narra en la biografía, Bjork no cumplió durante tres días con sus obligaciones profesionales y, como venganza, Von Trier esperó a que estuviese vestida y maquillada para cancelar la filmación. La rabieta le costó más de ciento cincuenta mil euros pero “valió la pena”, según sus propias palabras. A pesar de todo, tanto la interpretación como la película quedarán en las retinas del espectador porque casi con totalidad seguridad se trate de una de las obras más conmovedoras, intensas y catárticas que ha dado el cine en las últimas décadas.

La próxima semana terminaremos la serie de reportajes sobre músicos en el cine con un capítulo dedicado exclusivamente a artistas españoles. En el tintero se nos han quedado músicos como Elvis, Frank Sinatra, Sting, Juliette Lewis, Eminem o Whitney Houston y otros muchos más, pero la lista es interminable. ¡Os invitamos a que compartáis con nosotros las actuaciones que más os han llamado la atención!

Deja tu comentario

Tu nombre

Tu nombre

Por favor, escribe un email válido

Se necesita un email

Por favor, escribe tu mensaje

Videodromo © 2014 All Rights Reserved

Bienvenidos a Videodromo.

Designed by WPSHOWER

Powered by WordPress