Guía básica de Extraterrestres de Cine (II)

SEGUNDA FASE: Invasores a través de la mente

Los extraterrestres descritos por Jack Finney en la novela “Los ladrones de cuerpos” han dado lugar a cuatro versiones cinematográficas, de las que ya os hemos hablado ampliamente en el homónimo monográfico, en las que los guionistas han llegado incluso a jugar a cambiar el sexo y el nombre al protagonista principal de esta historia, pero como dato curioso nunca su apellido. Se trata del doctor Miles Bennell que será testigo en primera persona de la invasión alienígena. Lo malo es que nadie le creerá, así de esta manera el personaje se verá tintado por un cierto aura de síndrome de Casandra. Todos los realizadores han jugado con la idea del contagio exponencial para aterrorizarnos, ya que los humanos serán suplantados de manera exponencial. Lo curioso de estos seres galácticos es que para ellos lo importante es la raza, su supervivencia, para ello no dudarán en colonizar otras especies, como las plantas por eso tendrán forma de vaina tras su llegada, y el premio a su largo viaje será colonizar la especie humana.

Lo más llamativo es que se trata de esporas cristalizadas puntiagudas que al pincharte se te adhiere el parásito. Pero lo más elocuente de la versión Oliver Hirschbiegel, es su mecanismo de transmisión es vomitando los propábulos o esporas en comida y bebidas que reprograma la expresión genética del huesped.
Ciclo biológico
En todas las versiones coinciden en sus argumentos: conservarás tus pensamientos, recuerdos y costumbres, lo que debes hacer es no resistirse. No habrá dolor en el proceso de cambio. Así nuestra civilización será salvada por esta raza extraterrestre en lo que prima es la conciencia única al igual que en la versión de Kauffman de 1978 era el actor Donald Sutherland quien daba vida a Mathew Bennell, y en 1994 interpretó a Andrew Nivens en “Alguien mueve los hilos” donde una vez más lucharía contra otra especie invasora de carácter parasitario que tenían una especial predilección por nuestro cortex y la médula espinal, para dar lugar a esa mente única e indivisible. El guión de David Kajganich  posee en común con la historia planteada por Robert A. Heinlein Ted Elliottl es que hay seres inmunes porque han padecido Encefalitis Aguda Disemina (EAD) o la varicela será la solución al igual que lo fue en la Guerra de los Mundos la gripe, un pequeño virus será el fin del organismo.

http://youtu.be/mTSR6bu0Nq0

Kevin Williamson especialista en copiar se inspiró libremente en todas estas películas para trasladarlas a un instituto de The Faculty. Robert Rodriguez localizó la trama en un pueblecito que vive por y para el fútbol americano, donde obviamente las artes no caben y donde el entrenador del equipo es Dios. En el campo de fútbol crecen estos seres invertebrados que permanecen en criptobiosis, y reviven en contacto con el agua, siendo muy feroces porque poseen unas mandíbulas muy potentes. Estos parásitos viven en nuestro interior e irán pasando de humano en humano, de boca a oreja, inspirándose libremente en algunos momentos en “Vinieron de dentro de…” de David Cronenberg, como por ejemplo la escena del quarterback en la ducha. Además, algunos humanos y extraterrestres serán asesinados brutalmente, así conoceremos nuevas utilidades del material de escritorio como por ejemplo lápices, bolígrafos o tijeras. Debido a sus necesidades biológicas las fuentes del instituto se convertirán en el lugar más concurrido del instituto. también descubriremos que su método de reproducción es por bipartición como las amebas. Y una vez más nuestras debilidades como humanos, las drogas como la cocaína acaban con ellos por su cualidad deshidratante. Estos parásitos sociológicamente funcionan como una colmena, por eso nuestros protagonistas decidirán matar al líder. De lo que no cabe duda es que estos organismos pondrán la confianza de unos en otros en tela de juicio, por eso Williamson no dudará en fusilar “La cosa” de John Carpenter en una secuencia donde la cocaína dará mucho juego entre nuestros protagonistas. Y os prometo que hay otra secuencia más en la que Robert Rodriguez “homenajea” la citada película.

Y ya que estamos con el realizador más famoso del género no podemos dejar de hablar de dos filmes suyos. En primer lugar “Están Vivos” realizada en 1988, en este caso el neoyorkino adaptaba el relato corto de Ray Nelson, “Eight o’clock in the morning”. Realizada con pocos medios y una desbordante imaginación, de nuevo en este caso nos topamos con la utilización de la suplantación de identidad como una alegoría de los males de la sociedad en que se enmarca el film; en este caso sin embargo Carpenter da un toque de atención a la sociedad americana y su consumismo capitalista, convirtiendo al consumidor americano dominado por la publicidad y la manipulación de los gobernantes en el receptáculo perfecto de unos despiadados invasores infiltrados en todas las esferas de la población. La base científica del film es prácticamente nula, convirtiendo una interesantísima idea en un desarrollo ciertamente pueril donde el aspecto “real” de los alienígenas es tan grotesco como poco original, y es fácilmente revelado por una tecnología tan forzada (y ciertamente absurda) como puedan ser unas gafas de sol con propiedades espectroscópicas alucinantes. Les hemos encuadrado taxonómicamente en esta categoría por la función, porque si atendemos a su biología son muy antropomorfos estos extraterrestres que buscan lavarnos el cerebro a través de la publicidad, y desconocemos sus pautas reproductivas.

 Pero tendremos que esperar a 1995 cuando lleve a cabo una nueva versión del filme realizado por Wolf Rilla 1960 titulado “El pueblo de los malditos”. Ambas están basadas en la novela “The Midwich Cuckoos” de John Wyndham. De su ciclo biológico sólo sabemos que a pesar de ser incorpóreos consiguen fecundar a todas las féminas fértiles o no de un pequeño pueblo, que en el caso del filme de 1960 se sitúa en Inglaterra y el norteamericano se lo lleva  la costa este. Por ese motivo, de repente, todas quedarán embarazadas a la vez tras el paso de una misteriosa niebla. Esa es la excusa para que le sirva al maestro del terror realizar una nueva incursión en el ámbito de las posesiones procedentes de mundos exteriores. A los nueve meses todas darán a luz preciosos niños rubios de  ojos azules que funcionan como si fueran una colmena. Obviamente como son niños no sabemos qué ocurrirá en la adolescencia. Así, una vez más encontramos de nuevo el tema de la alienación y uniformidad de la sociedad como base, representada por unos invasores silenciosos e incorpóreos que utilizan un sutil método para sus invasiones: se encargan de fecundar a las mujeres humanas para que den a luz a unos seres de apariencia humana pero que en realidad esconden a los vástagos de una especie tipo mente-colmena con reminiscencias a la presentada en las distintas versiones de los ladrones de cuerpos: una única conciencia dividida en distintos cuerpos, facilitando que los distintos “miembros” aporten sus experiencias a la mente común. De nuevo una premisa interesante que en este caso también viene lastrada por una pobre caracterización de los vástagos alienígenas, en un claro homenaje de Carpenter al clásico de 1960 pero que resta credibilidad y porqué no decirlo, podría haber beneficiado el desarrollo del film y la credibilidad.

Distinto es el caso planteado por el guionista Jim Kouf en el filme de Jack Sholder titulado Hidden (Lo oculto) de 1987. Todo empieza cuando Tom Beck, un agente de policía de Los Ángeles, y Lloyd Gallagher, un detective del FBI, tienen que resolver unas extrañas muertes en las que existe un patrón común: el repentino cambio de comportamiento de la futura víctima y la gran resistencia al dolor de la misma. Detrás de estas misteriosas muertes se esconde un alienígena que se introduce dentro de las personas hasta controlar completamente su cuerpo. En cuanto a la biología de estos dos extraterrestres que se persiguen por la galaxia es que  entran en humanos a través del orificio bucal. El bueno en forma de un haz de luz mientras que el malo es una suerte de babosa enorme. Sentimos no aportar más datos sobre sus ciclos biológicos, sólo sabemos que necesitan parasitar el interior de un humano para sobrevivir en nuestro planeta. Así que una vez más sólo somos un vehículo.

http://youtu.be/xctEtJjqJfY

Continuará…

Artículo escrito por Alfredo Manteca y Carlos Romá

2 total comments on this postSubmit yours
  1. ¿Qué puede haber más repulsivo que un parásito? ¿Qué invasión puede ser más horrible que la de nuestras mentes? No me extraña que la Invasión de los Ultracuerpos, en sus distintas versiones (ninguna mala del todo, aunque todos tenemos nuestras preferencias) haya tenido tanto éxito. Además se le saca mucho más jugo en un contexto de “caza de brujas”, como ya se dijo en el monográfico sobre la saga. Personalmente, con mucha diferencia, los ultracuerpos son los parásitos más especializados y por lo tanto más temibles de todos los que entran en esta categoría taxonómica. Ningún bicho da más miedo que esto:

    ¿A dónde vas?
    ¿A dónde vas a huir?
    ¿Dónde te vas a esconder?
    En ninguna parte.
    Porque ya no queda…
    nadie como tú.

  2. Me da un miedo enorme eso de despertarme un día y escuchar una frase del tipo: “Mi marido no es mi marido” o “Mi mujer no es mi mujer”

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