El pasado 28 de septiembre, dentro del marco del festival, “YouFest” el director del largometraje “Vacaciones en el infierno” Adrian Grunberg y su productor y coguionista Stacy Perskie pasaron por Madrid para presentar este filme de acción protagonizado por Mel Gibson, que se estrenará el próximo 26 de octubre. La cinta, que se rodó en México, cuenta con un reparto con los rostros más reconocidos del país y otras regiones Latinoamérica, como Daniel Giménez Cacho (Profundo carmesí; Aro Tolbukhin), Jesús Ochoa (El fuego de la venganza; Paraíso Travel), Roberto Sosa (Salvador; Enemigos íntimos) y Dolores Heredia (Santitos; En el aire). El joven Kevin Hernández (Esperando un milagro) debuta en cine con esta película. Completa el elenco el actor y director sueco Peter Stormare (Fargo o El Gran Lebowsky). Obviamente, nos desplazamos hasta el recinto del Matadero para entrevistarles.
¿Cómo surgió el proyecto?
Stacy Perskie: Después de haber trabajado en “Apocalypto” visitamos en su oficina en Los Ángeles a Mel Gibson y nos contó que le había interesado un artículo sobre las prisiones de México, lo distintas que son, el autogobierno, la corrupción, el funcionamiento que es diametralmente diferente al de las norteamericanas, y pensó que era un buen tema para hacer una película sobre un norteamericano en una prisión mexicana. Vamos, como un pez fuera del agua, ese es el tipo de historia que nos atraía a todos. Y pensó que era ideal para que lo dirigiera Adrian. Así que nos pusimos a investigar en profundidad sobre el tema de las prisiones, su diversidad, tipos de historias, anécdotas que había escritas y sobre todo esto construimos la historia de Driver.
¿Cómo calificaría su relación con Mel Gibson?
Adrian Grunberg: Los tres nos conocemos desde hace muchos años, tenemos una gran afinidad y amistad. Le considero un tipo abierto, carismático, muy creativo, con un enorme corazón, y por todos estos motivos nos metimos con él hasta la cocina, literalmente.
Qué es más difícil, ¿trabajar con Mel Gibson como director, actor o guionista?
Adrian Grunberg: A lo mejor es más difícil trabajar con Mel como director, el nivel de exigencia es superior para que se realice lo que tiene en la cabeza. Entonces, siempre haces ese esfuerzo máximo para obtener el resultado deseado, y por ética profesional tú quieres dar lo mejor de ti. En este proyecto en particular, como no fue un guión que nos llegara, sino que lo fuimos tejiendo entre los tres desde cero, lo llevamos a donde nos gustaba. Así que no hubo sorpresas en el sentido de que ninguno en ningún momento pudo decir, esto no me gusta, porque nos pasamos tres años juntos hablando, escribiendo, planificando, así que la película creció orgánicamente.
Una cárcel como esa, ¿se hace o se encuentra?
Stacy Perskie: Tuvimos la suerte de tener acceso a una cárcel real en Veracruz mientras buscábamos localizaciones por México. Nos gustó mucho. Era una prisión activa la primera vez que la visitamos. El gobierno de Veracuz estaba en ese instante en el proceso de desocupación, y cuadraron los tiempos de ambas agendas, y así tuvimos acceso a este sitio, y al día siguiente de la desalojo comenzamos el rodaje. Así, nos encontramos con un lugar con muchísima textura, muy parecido al lugar que planeábamos en el guión, aunque a una escala más pequeña, y nos ayudaba para precisar de menor número de extras. Además, contamos Bernado Trujillo, un gran diseñador de producción, que realizó un trabajo increíble. Le dio la estética y visión que buscábamos basada en nuestra investigación. La entendió perfectamente desde un principio y eso se aprecia en la película.
A los más cinéfilos que vean la película encontrarán más de un paralelismo entre “Un hombre sin rostro” y vuestro filme
Adrian Grunber: Creo que el personaje del niño es otra historia distinta, el hecho de que sea niño le da una plusvalía frente a que sea un adulto o una mujer, y así habría una relación distinta a las múltiples que tiene Driver en la película. El niño se convierte en el centro neurálgico.
Con “Vacaciones en el infierno” recuperáis el cine de acción de los 60, 70 y 80. Y creáis un personaje físico, muy duro y con mucho corazón
Adrian Grunber: Escribimos este personaje con Mel y para Mel. Eso está claro, y buscábamos regresar al Mel Gibson de antaño, y justamente él es de los últimos Mitchum y McQueen, hoy no hay nadie así. Hoy es el actor macho, tiene otras cualidades. Mira, Tom Cruise o Brad Pitt no es que sean peores, pero son otra cosa. Puede que culturalmente hoy por hoy no tuviera cabida un Steve McQueen, es lo que en EEUU llaman un Man’s man, un hombre para hombres. Creo que Driver entra en el personaje que quisimos hacer para Mel, él es Robert Mitchum, Lee Marvin o Steve McQueen.
¿Cómo fue el proceso de casting?
Stacy Perskie: En general, los personajes mexicanos, desde el guión, nos los empezamos a imaginar y a ponerle cara, así que desde un diseño temprano, desde la concepción del guión, ya les poníamos cara. Ese fue el caso de Daniel Giménez Cacho, Jesús Ochoa o Dolores Heredia. Pero Peter Stormare o Dean Norris fueron fruto de un proceso de casting. Pero, en términos generales, la parte mexicana la tuvimos clara desde un principio. Lo malo fue encontrar al niño, a Kevin Hernandez, para lo que realizamos una búsqueda extensa. Así que, como puedes ver, el casting ha sido una combinación de opciones. Incluso Paz Vega escuchó que estábamos con este guión, y nos sugirió hacer de la madre del niño, pero a pesar de que nos encanta no lo teníamos claro, porque lo había escrito para Dolores.
Ahora las películas de acción son limpias, apenas hay sangre, el mainstream es muy bienintencionado, y vosotros habéis realizado una película políticamente incorrecta. ¿No creéis que es una apuesta dura y podéis perder espectadores?
Stacy Perskie: Es lo que dictó la historia y afortunadamente no tuvimos que adaptarnos a nada. No teníamos que cumplir ningún parámetro porque no había ningún estudio involucrado, eso fue una libertad increíble, y contamos la historia que queríamos contar, así que no teníamos que cumplir ninguna expectativa de mainstream.
Llama la atención su forma de narrar, concretamente el uso del primer plano y la violencia
Adrian Grunberg: El cine es primer plano, la base del cine es el primer plano. En esta película no hubo segunda unidad, lo bonito es poder haber filmado todo. En realidad, si la historia se cuenta y la gente está entretenida, puede pasar cualquier cosa en término de errores y nadie se dará cuenta, y los efectos especiales serán más orgánicos, y esta historia se prestaba a ello, no es de ciencia-ficción.
¿Qué considera más complicado: escribir o dirigir?
Adrian Grunberg: Dirigir es lo que siempre quise, lo de escribir es un plus, es una posición envidiable de poder escribir lo que quieras y poderlo llevar a la pantalla y eso se lo debo a Mel, que ha estado detrás apoyando. Dirigir es lo más complicado, pero la combinación de dirigir y escribir ayuda a poder crear algo sin tapujos.
¿Qué fue lo más complicado del rodaje?
Stacy Perskie: La secuencia más complicada es la redada. No hubo un reto específico, pero nos rodeamos tanto a nivel técnico como actores con la gente que queríamos, de no haber tenido esa posibilidad probablemente hubiera sido mucho más difícil.
Has trabajado con grandes directores de cine, ¿quién cree que le ha influido más?
Adrian Grunberg: Todos, ojalá que todos. El que tengo más cercano es Mel Gibson, pero espero haber aprendido de Alex de la Iglesia, Jim Jarmusch, Oliver Stone… Sería una pena si no hubiera aprendido nada de ellos. Eso es lo bonito de trabajar como técnico cinematográfico, sea lo que sea lo que hagas es un lujo haber trabajado con ellos.






























39escalones
octubre 17, 2012
Leche, el “amigo” Mel está hecho un abuelo…
Considero que el hecho de que el tipo de “Machomen” del cine que suponían McQueen, Marvin y compañía haya pasado a Cruise y Pitt (para mí sí son mucho peores, pero muchísimo; de hecho, ni siquiera “son” -como dice el amigo Jules en “Pulp fiction”, no son la misma liga, ni siquiera son el mismo deporte) es otra muestra de la devaluación de este invento simpático de barraca de feria que derivó en entretenimiento y en arte y que hoy es otro objeto de consumo más.
Y estoy de acuerdo con la afirmación del titular: la base del cine es el primer plano. Lo cual me lleva a lo siguiente: pensemos en qué ha pasado con el primer plano en el cine americano en los últimos treinta y pico años. Pensemos en qué actores de los considerados como buenos por el marketing (Pitt, DiCaprio, etc.) soportarían un primer plano dramático, sin alharacas, del estilo de la cara de amargado que pone Gary Cooper en “Solo ante el peligro”. Pensemos ahora en qué director, acostumbrados como están ahora a llenar sus películas de minutos banales, tendría el talento y la creatividad suficientes para vestir a sus personajes de primeros planos elocuentes, sin inundarlos de verborrea barata. Y pensemos ahora en por qué las décadas de los 80, los 90 y los 2000, y lo que llevamos de ésta, son las peores décadas del cine.
Blanco y en botella -bueno, en tetra brik-, o en las ubres de una buena vaca de Connecticut…