Guillermo del Toro nos presenta el cortometraje Mamá, que inspira su última producción. Nos habla de él de forma muy entusiasta, pero lo cierto es que los dos minutos que dura la aventura de las niñas protagonistas, narrado en casi plano secuencia, esconden una historia intensa de la que merece la pena disfrutar.
El trailer de Mamá, el largometraje, es el que sigue debajo de estas líneas, expandiendo el universo del corto de los hermanos Muschietti. Mientras que el cortometraje da la impresión de ser una terrorífica alegoría de la relación madre-hijas traviesas pasada de vueltas (las chicas pronuncian ESA frase que todo hermano conoce: “mamá ha vuelto”, que quiere decir “prepárate que nos van a echar la bronca”), la película parece que va a tirar por un tema algo más convencional como es el del amor post mortem.



























Corrosif
enero 2, 2013
Pero en el corto las niñas no están haciendo ninguna travesura, ambas están durmiendo, por eso una sujeta un osito de peluche/muñeco cuando va a avisar a su hermana. Creo que la frase es absolutamente literal, la madre no está presente en todo momento, se les aparece de vez en cuando y por eso “ha vuelto”. La madre, la primera vez que aparece, no se acerca a ellas para castigarlas, abre sus brazos como si las invitara a un abrazo. Otra cosa es que vaya puto asco que te dé un abrazo un bicharraco así, por mucha madre tuya que sea. Como si te quisiera abrazar Carmen de Mairena.
Víctor Martín-Pozuelo
enero 2, 2013
Entonces, ¿entendemos que el corto va de que hay madres que no son madres, sino monstruos? ¿Madre maltratadora?
OLA K INTERPRETA?
Corrosif
enero 2, 2013
Peco de literal siempre, por eso no leo casi poesía, pero sólo veo que es una madre que al morir pierde a sus hijas y su amor hacia ellas le hace volver, pero vuelve en forma de BICHARRACO porque, coño, está muerta. O sea, no veo que la madre sea mala per se, sino que tiene un mal día porque es un fantasma, la pobre.
Tú imagínatelo: eres padre de dos niñas rubitas y monísimas, te mueres, vuelves amorosamente, intentas abrazarlas y huyen de ti aterrorizadas. Qué mal, ¿no?