Sólo entre nosotros


Del director croata Rajko Grlic y protagonizada por Miki ManolojvicSólo entre nosotros” (Neka ostane medju nama) es la historia de los entresijos de una relacion a varias bandas de una familia de Zagreb que casi no lo es. La idea con la que se vende este film es la de una narración inmoral e indiscreta, que destapa la careta del acomodamiento burgués y de su intachable integridad para dejarnos ver unas relaciones corruptas, irregulares, imperfectas y, por ello, más reales. También es la historia de una película que podía haber establecido un discurso interesante, uno desde el interior del esquema, sobre las aberrantes pero vigentes diferencias de estatus y de poder en una sociedad que se coloca como avanzada sin serlo realmente. Pero se ha quedado en mero revoltijo de lugares comunes (una película sobre las indifelidades y las relaciones líquidas, oh sorpresa) que o bien no es capaz de explotar todas las posibilidades que tenía ante sí o son los propios autores los incapaces de ver que lo que estaban confeccionando no es un relato sobre lo verdadero, sino sobre los monstruos que ésto último encierra.

Nikola (Miki Manolojvyic) es un cincuentañero de dineros que mientras dirige una empresa (que parece no darle demasiados problemas) ha pasado su vida como casanova, y ahora al tener la sospecha de padecer cáncer hace memoria para descubrir que siempre ha sido una mala persona, que se ha comportado de una forma horrible con la gente que le quiere. Mientras esto es así, vemos como todas las personas que están a su alrededor hacen cualquier cosa por contentarlo. Después (muy al principio de la película) se entera de que no, que no tiene cáncer. Entonces se le olvida toda la crisis existencial y vuelve a ser, por lo que nos cuentan, el mismo de siempre. Hay broncas, hay gritos, hay mucho dolor para todos sus allegados, pero al final todos le perdonan porque… bueno, porque es él.

Un mar de relaciones excepcionalmente insólitas (o eso parecen querer decirnos) giran entorno a Nikola. Una esposa que no está embarazada del hijo de su marido (aunque ella no lo sabe), una amante que está demasiado enamorada de él como para avanzar en una vida que se le adivina ruinosa, un hermano envidioso que golpea a su ex esposa para liberar tensiones fraternales, una novia que dejó de serlo hace más de dos décadas pero que sigue a día de hoy acudiendo a él cuando se encuentre en problemas y una joven de 20 años que en cuanto él le susurra “quiero correrme entre tus tetas” se le abre de piernas. Esos son los rostros de las personas de la vida de este señor viejo, sin encanto y que se pasa la mayor parte de la película en batín y paseando con una cachava. Y creo sinceramente que estas situaciones en las que la gente le adora, la absurda cantidad de ellas, a más de un espectador le parecerá poco creíble.

 Tras ganar 17 premios internacionales y programarse en la última edición de la desaparecida Mostra de Valencia, dirá la sinópsis oficial de este último film del prolífico Rajko Grlic: “Nikola es alguien que despierta simpatía, aún para esconder su doble vida, aunque se intuye que todos cultivan esa duplicidad. Lo que podría ser deprimente, bordeando casi lo trágico, se convierte en algo irónico cuando vemos a este insólito grupo humano que, agrediéndose todo el tiempo, terminan amándose sin complejos.” Estas sentencias advierten, por un lado, la responsabilidad compartida de todos, que se reparte igual a cada uno independientemente del grado de responsabilidad real de los diferentes personajes, cuando esto es un error, y por la otra parte se perdona y disculpan los agravios de un hombre que, según vemos en la película, no le importa pisotear en absoluto los sentimientos de las personas que le rodean (y por ese filtro están sus hijos, esposas y hermano).

Un par de imágenes para el recuerdo (ese cani prostituto que hace negocio con las maduritas o ese abuelo que se nos va, no sin antes dejarnos unas viñetas eróticas de lo más risibles), unos diálogos bien estructurados (aunque hacen que sus personajes parezcan superficiales), un ritmo parsimonioso, una banda sonora vergonzosa y una realización correcta harán de Sólo entre nosotros una cinta para olvidar, dejando sembrada la duda de si las intencionalidad del autor es la que pretenden promocionar desde su distribución o si es sólo otra película de terapia para que el creador libere las fantasías reprimidas haciendo soñar a maduros hombres con posibles de un inherente sex-appeal que, como esta película, es sólo una ficción poco creíble.

Erik Satie – Trois Gymnopédies

Frases destacadas:
Nikola: Fui un cerdo, pero ya no lo soy.
Anamarija: Te mereces todo esto, esto es tuyo.
Braco: Gran artista, con una gran polla.
Braco: Cervantes no tuvo suerte en esta parte del mundo.
Nikola: Me masturbo en un frasco.
Latica: Es hermoso tener un hombre encima de tí.

Calificación: 3.5

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