Siempre feliz

“Siempre feliz” viene para recordarnos, sin quererlo, un mensaje claro: el esquema de valores conservador pesa más a la hora de ordenar lo rural que el malconcebido carácter progresista nórdico. Este debut de Anne Sewitsky que le ha valido para ganar el premio a Mejor Película del Festival Sundance en 2011 deja el sabor agridulce de lo que podía haber sido con un poco más de cuidado en lo argumental y menos miedo a contar algo nuevo.

Kaja, la protagonista de Siempre feliz (Sykt lykkelig en su título original) interpretada enormemente por Agnes Kittelsen, es una persona que, según se intuye, debido a su orfandad se arrojó a los brazos del primer novio del instituto. De ahí a formar una familia y construir su vida en torno a ella. Se ha pasado las últimas décadas poniendo parches a los problemas y huyendo del enfrentamiento del fracaso que es su matrimonio. Por eso ahora se encuentra con los lodos emocionales que vemos en el film. Esta familia hace vigente el dolor que han ido arrastrando todo este tiempo cuando aparecen Los otros, una pareja presumiblemente cosmopolita, sofisticada y moderna (con un adoptado niño etíope incorporado para mayor guasa), y ese dolor conseguirá de alguna forma, movilizar a los miembros de los dos clanes suscitando al mismo tiempo reflexiones sobre el significado del individuo frente a la familia a los espectadores.

Humor de enredos que expone con sarna a sus protagonistas, esta pelicula consigue sorprender en algunos puntos, sobre todo en el primer tercio. El cruce de dardos dañados entre los protagonistas durante las cenas (esos fantásticos juegos de mesa) o los niños que juegan a ser el amo y el esclavo mientras los padres no miran son desternillantes y genuinamente frescos. Además la banda sonora está interpretada por el cuarteto Lucky Four y ocupa, a modo de coro griego, el puesto de demiurgo narrador. Los paisajes nórdicos también aportan un exoticismo evocador que agradará a los espectadores.

Sin embargo, y aquí viene el problema de Siempre feliz, no solamente no se trata de un argumento ni una elaboración original, sino que además lanza un mensaje que confirma (más que revoca), que algunas partes de la sociedad no están todo lo avanzadas que deberían. Siempre feliz es un territorio donde la adopción de un niño negro es algo chocante, donde los varones siguen pegándose por haberse uno acostado con la mujer del otro y las mujeres siguen juzgándose en función del físico de la otra. No hay tampoco que olvidar que el personaje de Kaja es extraordinario, ya que como bien dijo la directora del filme Anne Sewitsky, “Kaja vive a través de los demás y quiere ser como todo el mundo […]. La felicidad se ha convertido en su motor, y la alegría, en una estrategia de supervivencia”, y que para ser su ópera prima tiene ciertas virtudes, pero no llega a convencer.

Vacuamente entretenida, funciona como tragicomedia de domingo para público cuarentón casual.

 

Frases destacadas:
Kaja: Hola, soy Kaja, me encantan los niños. ¿Me dejas preñada?
Elisabeth: ¿Sabes cuándo me gustas más? Cuando eres sincero.
Sigve: ¿Tienes la mejor idea de lo harto que estoy de ese tono tuyo?
Theodor: ¿Sabes que vienes de África? Antes habrías sido mi esclavo. ¿Jugamos al esclavo?
Kaja: Me siento como si pudiese hacer cualquier cosa.
Sigve: Sé que me encuentras ridículo, pero no me importa.

Calificación: 4

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