Fuera de la primera mitad, en la que se suceden los guiños a más de treinta años de historia del videojuego, Rompe Ralph es poco más que una historia para niños con moraleja de quiérete a ti mismo / acepta a los demás tal y como son. Todo bien para una propuesta que entretendrá tanto a los treintañeros como a los críos, a pesar de que todos conocemos la historia de cabo a rabo.
La acción se sitúa en unos salones de máquinas recreativas que sufren del síndrome de Toy Story gracias al cual sus personajes cobran vida cuando no hay niños cerca. De la mano del gigantón Ralph descubrimos que los malos no son tan malos y que también quieren que les quieran; que los buenos son un poco cabrones y prejuiciosos; que los iconos populares tienen una vida limitada aunque, si por ellos fuese, nunca acabaría; que los videojuegos son un arte y están aquí para quedarse; o que Zangief es un malo. Aunque de esto último no estoy tan seguro. ¿Será por comunista?
El juego retro es el juego bueno
Como declaración de amor nostálgica, Rompe Ralph acaba, tal vez sin quererlo, en el extremo opuesto del buen rollo: retratando a los nuevos juegos de una forma mucho menos cariñosa. Hero’s Duty, en su papel de fps actual, comparte todas las características con los demás títulos del salón de juegos (arcade, personajes que se mueven a sus anchas cuando acaba el día,…). ¿Todas? ¡No! Mientras que Ralph es el malo de su juego y toda la película se sustenta en la idea de que tenemos que aceptarnos tal y como somos porque cada uno jugamos un papel específico, resulta que los malos de Hero’s Duty, unos insectos medio Starship Troopers medio Alien, no son más que virus descerebrados capaces de destruir todo lo que pillan por delante. Con ellos no se cumple la máxima que defienden Ralph o Mr. Bison o Bowser durante su terapia de malos; no hay redención posible, son malos a un nivel que trasciende más allá de la naturaleza de los unos y los ceros.
Hero’s Duty es el único juego que tiene la capacidad de destruir a todos los demás por su propia naturaleza, de infectar a los que le rodean y de acabar con ellos, de reducirlos a escombros cuando el encargado se lleve la máquina, porque son viejos y no merece la pena o es demasiado costoso repararlos. Hero’s Duty es el verdadero malo de la función.
¿Por qué tanto odio?
Nota: 5
Frases destacadas
Ralph: “Es difícil disfrutar de tu trabajo cuando a nadie más parece gustarle”
Ralph: “Soy malo y eso es bueno”



























Esther
diciembre 25, 2012
Mala. Mala y tramposa. Lo que prometía el trailer, vamos…
Víctor Martín-Pozuelo
diciembre 25, 2012
El trailer prometía una canción de Talking Heads que luego no sale en la película: Once in a life time http://www.youtube.com/watch?v=zzsi_Uj-yC4 que, por cierto, le va que ni pintada (same as it ever was, same as it ever was, letting the days go by…).