Seis puntos sobre Emma

Roberto Pérez Toledo es un tipo romántico que posee una mala leche intrínseca, pero muy disfrutable. En la mayoría de sus cortos describe el amor a través de la mentira, de la traición, del egoísmo, del abismo insalvable del despecho o desde la venganza. Como él mismo dice, “hablo de las relaciones desde lo anti-romántico”. Excepto en Vuelco, donde supo cuajar la ternura del primer amor en 15 minutos de buen gusto cinematográfico, Pérez Toledo suele tener un humor afilado algo malévolo. La cota más alta de esas risas punzantes llegó con Los gritones, un gag de minuto y medio con fuertes dosis de vergüenza ajena.  Una travesura que le valió el reconocimiento y algún que otro plagio. El largometraje se ha hecho esperar pero era inevitable, su título es Seis puntos sobre Emma.

La discapacidad puede ser física o psicológica, puede adivinarse al instante o puede estar escondida por capas de simulada normalidad. Por otro lado existe la incapacidad de ser feliz. Aquí entra Emma, un personaje fuerte, enérgico, obsesivo, mordaz y que posee un magnetismo inabarcable. Emma es ciega pero da igual porque sus demás virtudes abruman a cualquiera, el problema es que en toda su vida no ha dejado de dar palos de ciego (sentimentales). Su obsesión es ser madre porque cree que con su hijo encontrará el amor incondicional que tanto rehúye en los demás, por eso y porque no le gusta que le digan lo que no puede hacer. Pero cuidado, esto no es una historia de superación, es un drama repleto de humor negro que hará las delicias de la gente que rechace compadecerse de sí misma.

El director ha construido junto a Peter Andermatt un personaje central soberbio. Verónica Echegui no debió dudar ni un momento a la hora de aceptar este papel, quizá uno de los mejores de su carrera. Porque se mueve, porque siente y porque mira (o no mira) como lo haría (o no lo haría) una ciega. Porque compagina una gracia enorme con una tristeza desgarradora. Eschegui demuestra que es una actriz extraordinaria.

Pero su trabajo no sería el mismo sin los dos protagonistas masculinos, Álex García y Fernando Tielve. Ambos no pueden evitar enamorarse de Emma  (esto también le ocurrirá a los espectadores)  y esa obsesión les hará sacar lo peor de ellos. Pérez Toledo llega al límite y casi consigue que  esos dos personajes pasen la frontera. El que no arriesga no gana y finalmente tanto uno como otro no pierden de vista la empatía con el público.

A pesar del trasfondo sentimental y duro que guarda el filme, Seis puntos sobre Emma es una comedia rodada con mucha frescura. Las escenas de la terapia que conduce ese tipo tan atractivo y natural, ese tal Álex García, y a la que acude el personaje de Emma son una auténtica  gozada. Porque reírse de la discapacidad la humaniza, porque no hay tapujos cuando se habla de una joven paralítica (tremenda Mariam Hernández) que contrata a un gigoló y porque todos escondemos una discapacidad (física o sentimental) y al final lo que más nos hace crecer es reírnos de nosotros mismos.

Frases destacadas:

Emma: “En braille puedes escribir cualquier letra utilizando seis puntos”
Germán: “Cuéntanos algo más de ti, Emma”
Emma: “Tengo 29 años pero no sé si los aparento porque como no veo una mierda…”
Emma: “Creo que no soy capaz de querer a nadie”

Calificación: 7

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