El sexo de los ángeles

Imagina que estás ante la excitante posibilidad de acostarte con tipos o tipas de exuberante belleza. La cosa va bien y consigues, no sabes cómo, meter a esos dos seres angelicales en tu cama. Sin embargo la cosa se tuerce, ellos/as no te hacen caso y se lo montan por separado, o tú no estás a la altura o cualquier otra desdicha que impide culminar esa fantasía sexual. La sensación de vacío estomacal que te queda es la misma que invade a cualquier espectador tras ver El sexo de los ángelesXavier Villaverde ha rodado una memez partiendo una idea provocadora y sexy, y eso duele.

Un triángulo amoroso es siempre excitante e intenso. Si a esto le añadimos un violento juego de sexos, mentiras y sutiles provocaciones la premisa es irresistible. Pero nada se sostiene sin un sólido guión. Y los diálogos de esta película son ridículos. Los encuentros que se presuponen tensos desatan la risa floja porque ninguna de las situaciones está construida con naturalidad, algo vital para entrar en el juego de Villaverde.

Un joven atractivo y de mirada incendiaria decide entrometerse en una pareja donde él se considera menos que ella. El personaje que inyecta el veneno en la supuesta solidez de los jóvenes enamorados está interpretado por un Álvaro Cervantes que explota su belleza hasta límites peligrosos. Su merecido premio en el Festival de Málaga como actor de reparto diagnostica el impacto de una actuación que bucea en un metraje insulso.

La película camina entre la descreída ignorancia de tres personajes que juegan al amor y al sexo sin hacerse daño. La valentía de evitar la amargura y la complejidad con la que se ha tratado siempre el ménage à trois podría haber engrandecido un filme que prometía demasiado con su propuesta. Algunos verán sus similitudes con Jules et Jim como deliciosos homenajes y otros tacharán la película de demasiado plana como para llegar a poder compararse al clásico francés.

La luz de El sexo de los ángeles es una auténtica delicia y su disfrutable fotografía inunda todos esos escenarios de niña de papa en los que se mueve el personaje de Astrid Bergès, una dulce criatura a la que todavía  le cuesta interpretar. No ocurre lo mismo con Llorenç González cuya desbordante naturalidad le hace a uno replantearse la importancia del teatro en la educación de un actor.

La película de Xavier Villaverde es tan sexy pero tan boba que da auténtica pena el desperdicio cinematográfico ante el que nos hallamos. Además hay algo imperdonable, no se puede pretender llegar a la provocación si sólo se muestra el sexo entre el hombre y la mujer y se omite el resto. O todo o nada.

Frases destacadas:

Bruno: “Tengo una novia alucinante”
Astrid: “Si quieres a alguien, no le prohíbes ni le atas.
Bruno: “No puedo vivir sin Rai”
Rai: “Si no arriesgas en la vida… ya estás muerto”

Clasificación: 3

Deja tu comentario

Tu nombre

Tu nombre

Por favor, escribe un email válido

Se necesita un email

Por favor, escribe tu mensaje

Videodromo © 2014 All Rights Reserved

Bienvenidos a Videodromo.

Designed by WPSHOWER

Powered by WordPress