Es una verdadera lástima cuando tienes ganas de amar una película pero esta no se deja. La ciudad obrera fantasma de Pripyat, hogar del desastre de Chernóbil se encuentra en el imaginario colectivo probablemente como uno de los parajes más aterradores que existen como puertas abiertas al infierno existente en el mundo real (de ahí que hubiésemos podido creernos monstruos deformes imposibles) y a la vez el halo soviético tiene algo de frío, calculador, tal vez majestuoso que nos fascina. Y Bradley Parker, efectista de películas como El club de la lucha o xXx y segunda unidad de Déjame entrar se estrena como director de Atrapados en Chernóbil, la que recogería por una vez el testigo de este universo del terror por descubrir. La ciudad como protagonista de las historias humanas, el espacio que multiplica las posibilidades de ensoñación vería aquí un esperpento generado por los propios humanos, que como sujeto podría ahora ansiar su venganza. El Frankenstein soviético luchando contra el capitalismo. Ahí había algo.
La historia es obvia. Cuatro turistas americanos (y un amable guía local llamado Uri del que queremos ya mismo su propia precuela) que buscan hacer turismo extremo en la devastada ciudad y donde todo acaba saliendo mal. Como era de esperar en Atrapados… los protagonistas obedecen esa norma generalizada por la cual deben en todo momento intentar tomar las decisiones más estúpidas para cada situación y así romper con la potencial empatía de los espectadores que va decayendo según avanza la cinta. Como novedades dos, por un lado el huir del machacado metraje encontrado (no por ello sin abandonar la tendencia de las cámaras falsamente en mano, con esas fuertes convulsiones y hechos fuera de plano que a más de uno estomagan). Y por el otro y sobre todo intentar explotar la potencia del novedoso entorno, muy apropiado para lo que nos intentan contar.
Pero el bajo presupuesto con el que contaban, y una incapacidad para resolver esta carencia de formas más efectivas hacen que nos encontremos con una niña de espaldas, un pez mutante y algunos guardias de seguridad que no convencerán a nadie. La culpa tampoco es sólo del patrimonio económico. En Atrapados… hay ideas desaprovechadas (Vale, si no hay subtexto político ¿tan difícil era al menos jugar un poco más con la radiación y las mutaciones?), actores y personajes pidiendo a gritos una colleja y una puesta en escena chapucera de la que sólo se salva la mencionada escenografía. El desencanto se convertirá en frustración por una forma de entender el cine de terror tan apolillada que ya no conmueve a nadie. Del ‘Creador de Paranormal Activity’. Pues muy bien.
Como siempre, si predecible, rutinaria o vaga en el fondo no engaña. Y es una conveniente cita para esta nueva temporada para espectadores que busquen más magrear a sus parejas o ver algo en piloto automático que prestarle atención a la pantalla, y en ese caso todo estupendo.
Marilyn Manson – No reflection
Frases destacadas:
Chris: Y pensar que esto estuvo habitado…
Uri: Estaban preparando el 1º de mayo, que es la fiesta de la primavera. Pero no pudo ser.
Zoe: Casi nos mata y ataca un oso radiactivo, qué suerte.
Uri: No es un bebé.
Natalie: Tenemos que ser sensatos, no vamos a entrar ahí.
Calificación: 3.5






























Víctor Martín-Pozuelo
septiembre 21, 2012
Guía ucraniano que se gana la vida dando paseos a turistas por todo lo nuclear = sí, queremos precuela.