No hace falta saber de béisbol para ver y disfrutar de la estupenda “Moneyball”. En gran parte se debe a la inteligencia de sus dos guionistas, Steven Zaillian y Aaron Sorkin, hacen que trascienda las gradas de esos enormes estadios y se convierta en una parábola de la realidad social, económica y profesional. Los ricos siempre serán ricos y poderosos y acabarán engullendo al pez pequeño. Ambos adaptan el libro de Stan Chervin, que nos cuenta la historia real del director de los Oakland Athletics, un modesto equipo de béisbol de la costa oeste de Estados Unidos, llamado Billy Beane.
Un día harto de ver como los grandes de la liga profesional se llevan a golpe de talonario a sus jugadores estrella, se encuentra encima con que tiene que reconstruirlo con sólo un tercio del presupuesto. Busca opciones fuera del mundo del béisbol y topa con la teoría innovadora de Bill James llamada “Moneyball”. Es entonces cuando se decide a contratar a Peter Brand, un economista de Yale, inteligente y con talento para los números. Juntos se enfrentan a las teorías establecidas para medir la actividad en el juego y las reexaminan apoyándose en el análisis estadístico por ordenador, hasta entonces despreciado por la clase dirigente del béisbol. Así deciden fichar a los jugadores descartados por los demás por raros, mayores, lesionados o problemáticos, pero con habilidades claves poco valoradas.
La verdad es que todas las películas que versan sobre como darle la vuelta al sistema y tratar de combatirlo mediante el ingenio son siempre atractivas propuestas llenas de emoción. Así, nuestros héroes son Billy Bane y Peter Brand forman un tandem perfecto porque mientras uno es frío, reflexivo y calculador, el otro es todo pasión y coraje. Como si se trataran de la versión norteamericana del mito de Don Quijote y Sancho Panza, ambos se alían para derribar molinos de viento, es decir, ganar partidos con los desechos de la liga profesional. Al igual que “La red social” la trama trascendía el asunto informático y se convertía en una entretenida película de abogados, aquí pasa algo parecido, Sorkin trasciende el deporte para alegorizar sobre el sistema, y las posibilidades que tienen de luchar contra él. Porque todos somos adultos y trabajadores y sabemos que ocurre cuando vas contra el sistema, pues muy sencillo, nada más que tenemos que fijarnos en el movimiento 15 M, que acaban siendo asimilados, fijaos en los anuncios de Movistar de estas navidades por ejemplo.
Con esto no quiero quitarle mérito a la pareja protagonista integrada por Brad Pitt y un sorprendente Jonah Hill, que saca a relucir sus magníficas dotes dramáticas y ambos componen una pareja de esas que pasarán posiblemente a la historia del celuloide, sobre todo en Estados Unidos, donde ellos sacarán más rendimiento a esta historia, sobre todo porque hablan de su deporte nacional. Ni tampoco quiero quitárselo a su director, Bennett Miller, al que todos recordaréis por su visión del escritor “Truman Capote”, que vuelve a trabajar con Philip Seymour Hoffman, ya que le reserva un papel secundario pero muy curioso, el del entrenador que no acaba de entender la filosofía del director de equipo. Miller sabe sacar lo mejor de todo el reparto y le da un dinamismo a la historia que es imposible dormirse o aburrirse.
Además en la banda sonora podréis encontrar temas como “Mony, Mony” que os trasladarán a la época en la que tuvieron lugar estos hechos, o ese mítica canción bandera de la música disco que es “Give up the funk”, de la banda liderada por George Clinton, Parliament, todo un revienta pistas del momento. Sonido funky para animar las aventuras de estos loosers.
Billy Idol – “Mony Mony”
Parliament – “Give up the funk (Tear the Roof off the Sucker)”
Frases destacadas:
Mickey Mantel: “Es increíble lo que ignoras de un juego que llevas jugando toda la vida”.
Billy Beane: “Somos el más débil de la camada, y ya sabéis como acaban: muertos”.
Billy Beane: “Mi objetivo es llevar al equipo a los play-off”
Peter Brand: “Es una mentalidad medieval”
Billy Beane: “Yale, económicas, béisbol, eres un bicho raro”
Peter Brand: “Es como la isla de los juguetes rotos”.
Billy Beane: “Estamos solos en esto, Peter”.
Billy Beane: “Quiero cambiar el juego, quiero que trascienda”.
Casey Beane: “Sigue fracasando así papa, disfruta del partido”.
Calificación: 8

















39escalones
febrero 3, 2012
Bueno, me apetece darle una oportunidad, pero Pitt y Sorkin en una misma película, con béisbol de por medio y en plan imitadores del buenismo de Frank Capra, es algo que puede resultarme contraproducente.
En todo caso, esas apelaciones al paso a la historia y a la posteridad del cine… No sé, entiendo lo que quieres decir, pero el cine hace mucho que dejó de tener Historia; quizá Pitt y compañía pasen al Cómic del cine, pero la Historia es otra cosa.
cinefila
febrero 5, 2012
Que buenos recuerdos me trae la canción “Money Money” la bailaba como una loca jajajaj, en cuanto a la pelicula creo que ire a verla porque Brand me sigue poniendo jajaja hace un frio de narices y el cine es la mejor opción.
Alfie
febrero 6, 2012
Mi estimado 39 escalones es brutal su fina ironía, me encanta. Mi querido amigo más incisivo no puede ser. Puede y espeor que le guste, yo es la que le recomendaría.
Ya me contará mi estimada cinéfila, yo creo que la gustará, por cierto vaya a ver The artist, no se la pierda.
39escalones
febrero 21, 2012
Me ha decepcionado mucho. No sólo porque resulta fría, hecha con piloto automático, con emociones enlatadas, sino también porque me sorprenden las alabanzas a su dupla de guionistas: personajes mal trabajados, algunos incluso sin trabajar, abuso de lugares comunes, falta de profundidad en las relaciones, personajes abandonados a mitad de trama (ese entrenador, con el juego que hubiera dado…) y un tercio final entregado a los tópicos buenrollistas, como me temía. La verdad, baratas se venden las nominaciones. Ahora vamos con “Three”, a ver qué tal.