Shawn Levy (Noche en el museo, Noche loca) dirige “Acero Puro” está ambientada en un futuro cercano, donde los robots se han apoderado del ring desplazando a los humanos. Hugh Jackman (Lobezno, El truco final) interpreta a Charlie Kenton, un arriesgado ex boxeador con problemas económicos, quien ahora se gana la vida en competencias de robots de poca monta, operando a los boxeadores de metal que volvieron obsoleta su profesión. Este largometraje está lleno de curiosidades como que cada robot posee un aspecto, personalidad y paleta de colores bien definidos y mide entre 2 y 2, 50 metros de alto. Basado en el cuerpo humano, cada robot posee dos piernas, dos brazos, un torso y una cabeza (excepto el robot de dos cabezas acertadamente llamado “Twin Cities”). Además de sus personalidades distintivas, cada robot posee un sonido específico que refleja su personalidad. Cada puñetazo de los robots, va acompañado de un sonido específico conforme al material de su esqueleto, sus mecanismos, su contextura y masa corporal; y además hay un sonido asociado al aura de cada robot, de manera que al encender un robot, éste emite un zumbido propio o un silbido o el rumor de un motor o el sonido de un ordenador.
En el filme también aparece Evangeline Lilly (“Perdidos”), quien da vida a Bailey, nunca se imaginó que realizaría una película de boxeo, pero cuando leyó el conmovedor guión, quedó completamente fascinada. El pequeño oriundo de Toronto, Dakota Goyo, quedó seleccionado entre miles de niños de 10 años que se presentaron a una audición para el papel de Max, el hijo del personaje de Hugh Jackman, como parte de un casting internacional.
El rodaje de las escenas de boxeo entre robots se realizó tanto con la tecnología de captura de movimiento (motion capture) como con robots que se construyeron en tamaño natural. Los elementos de captura de movimiento se interpretaron y rodaron meses antes en un escenario en la ciudad de Los Ángeles. Los boxeadores subieron al ring enfundados en trajes que permitían captar datos de sus movimientos mientras luchaban, estos luego eran transmitidos a robots avatares generados por computadora, que instantáneamente podían verse en los monitores del set. Luego, durante la fotografía principal, los realizadores dispusieron sus cámaras sobre un ring vacío y a través de las mismas podían ver los datos de captura de movimiento, permitiéndoles observar y enmarcar la pelea de los robots en el ring en tiempo real.
Sugar Ray Leonard fue contratado por los realizadores para desempeñarse como consultor de boxeo de la película y entrenar a Hugh Jackman para su interpretación en el ring. La diseñadora de vestuario Marlene Stewart creó un guardarropa para el personaje de Hugh Jackman, Charlie, inspirado en los diseños de la década de 1960 que partían de ese estilo americano más rudo. Hasta sus lentes de sol son retro.
En “Acero Puro” los dos mundos del boxeo de robots están claramente demarcados. Por un lado se encuentra la liga oficial (la WRB), patrocinada por grandes compañías, donde se mueve mucho dinero, con competencias en sitios acreditados y estrictas reglas. Por el otro, se encuentra el circuito marginal, donde se compite en sitios no autorizados, sin reglas, sin restricciones y donde los robots luchan hasta morir.
Los Robots que podréis ver en el ring a lo largo de la película responden al nombre de:
- ATOM: No será el más grande ni el más llamativo de los robots sobre el cuadrilátero pero es el más extraordinario. Es el robot ‘héroe’.
- ZEUS: Es el campeón de la WRB. Es enorme y se lo describe como ‘La estrella de la muerte’. Sus brazos poseen mecanismos de golpes mediante pistones programados. No sólo nunca fue derrotado, sino que además ningún otro robot que haya peleado contra él, ha logrado sobrevivir más allá del primer round.
- MIDAS: De color rojo y dorado, lleva un corte de cabello al estilo mohicano. Es pendenciero. No acata reglas. Empleará cualquier medio necesario con tal de ganar una pelea.
- NOISY BOY: Es un antiguo robot de la liga que, cuando comenzó a perder peleas, fue exiliado a Sudamérica y Asia para ofrecer exhibiciones de boxeo. Ahora ha regresado, pero ya no posee cualidades para competir en la liga, de manera que sólo pelea en circuitos de poca monta.
- AMBUSH: es un robot que compite en circuitos de baja categoría. La mejor pelea que Charlie logra organizar para Ambush es, literalmente, contra una cabeza de ganado.
- TWIN CITIES: con su torso cuadrado, Twin Cities es un despiadado robot de dos cabezas.
- METRO: Con un brazo verde y otro azul, ambos de diferente forma y tamaño, Metro se asemeja a un Frankenstein malogrado.
El productor ejecutivo Steven Spielberg tuvo mucho que ver en el diseño de los robots y le confió al director desde una etapa inicial que él no quería crearlos de forma digital, pese a que actualmente la tecnología como para hacerlo existe y estaba disponible. “En el mundo digital, el elenco actúa ante ‘la nada’. Cuando hay una representación física, por el contrario, el actor puede interactuar con ella, tocarla, mirarla a los ojos. Allí es cuando la actuación florece. Es bueno para los actores tener algo ‘real’ enfrente; algo tangible con lo cual interactuar en un espacio determinado. Ése fue el único consejo que le di a Shawn: si tienes la oportunidad, construye estos robots a escala real”.
Por su parte, Levy desarrolla: “Steven Spielberg me dijo que él hizo Jurassic Park hace mucho tiempo pero que la película era creíble porque construyeron dinosaurios ‘reales’ y animatronics; hay una credibilidad superior en la actuación que no se obtiene si los personajes son creados enteramente por computadora. En la primera reunión, Spielberg me adelantó que debíamos construir algunos de los robots. Entonces hicimos cuatro, a escala.
“Creo que fue un gran consejo”, continúa, “porque a causa de ello las actuaciones se sienten muy reales y son emotivas. Los actores interactuaron con robots reales”. Los realizadores convocaron a un talentoso grupo de geniales artesanos de Legacy Effects para diseñar los robots. Ellos crearon una amplia gama de fascinantes pugilistas para ACERO PURO, todos ellos con diferentes apariencias y habilidades especiales.
En el film, los robots son operados por humanos, con controles remotos de alta tecnología y paneles de control, pero todos son personajes muy especiales. Tal como menciona la productora Susan Montford: “Prácticamente podríamos haber hecho una película por cada robot que tenemos aquí, porque todos tienen una personalidad muy desarrollada”. Don Murphy, también productor, agrega: “La clave está en crear personajes. Tienen que estar completamente desarrollados. Aunque claramente no son seres humanos, deben ser más cercano posible a esa condición para que la audiencia pueda sentir con y por ellos. Todos son personajes reconocibles e identificables”.
Con esto en mente, los realizadores quisieron que cada uno de los macizos autómatas tuviera una personalidad, estética y hasta una paleta de colores bien específica y diferente entre sí. El tamaño de los robots varía entre los 7,6 pies (unos 2.30 metros) y los 8,5 pies (2.50 metros) y son antropomórficos en el sentido de que tienen dos brazos, dos piernas, torso y cabeza (o en el caso de uno de ellos, dos cabezas). Pero son capaces de hacer cosas que los humanos no pueden. Fue un proceso creativo desafiante pero muy placentero entre los diseñadores de los robots y los realizadores del film, responsables entre ambas partes de lograr el perfecto elenco de personalidades robóticas.
El director Levy señala: “Deseo que el público sepa que, pese a que la premisa de la película es de ciencia ficción, estos robots no lo son. Son máquinas que, tal como nos gustaba imaginar, podrían haber sido construidas por los seres humanos. Además de su escala —no poseen la escala de los Transformers y no son indestructibles— les hemos conferido una fragilidad y una humanidad que nos recuerdan a antecedentes como Iron Giant y WALL•E”.
Tal como Levy quiso que los robots lucieran diferentes y originales entre sí, también deseó que cada uno de ellos tuviera una específica personalidad en cuanto a sus sonidos. Eso significó dos cosas: una, que cuando un robot pega un golpe, hay un sonido específico y propio de su material esquelético, sus mecanismos, su volumen y su masa. También hay un sonido aural, que implica que, por el sólo hecho de ser encendido, cada robot tiene un silbido, un zumbido, el ronroneo de un motor o el sonido de una computadora.
El diseñador de sonido, Craig Henighan, disfrutó de crear patrones que no existían en los archivos. Grabó su propio material, tal como los ruidos propios de un depósito de chatarra, de un choque de autos, del metal golpeando otros trozos de metal, etc. Con una variedad de registros, interpretó algunos de ellos hacia atrás, o ajustó el tono de otros.
Tal como apunta el director: “El sonido de cada robot fue hecho a medida e individualmente. Esto es algo que, probablemente, no le importará a nueve de cada diez espectadores. Sin embargo, yo creo que genera una rica variedad dentro de la película, que la hace original”. Mientras que los otros robots boxeadores son súper brillantes y característicos, Atom, el héroe, es rescatado de una pila de chatarra y definitivamente muestra las marcas de su pasado: abolladuras, arañazos y más. Pero sus ojos azules que emiten luz brillan poderosamente, otorgándole una presencia que no puede ser omitida.
Atom posee una inusual función de ‘modo sombra’ que refleja cada movimiento que ve, así que, cuando Charlie boxea con él en esta función, Atom adopta los movimientos de la vieja escuela del box, trayendo un nivel de humanidad a su estilo con gracia y fineza, dos cualidades largamente olvidadas sobre el cuadrilátero. Qué hace a Atom tan especial es una pregunta que los guionistas y realizadores pasaron mucho tiempo discutiendo. ¿Atom es simplemente una buena mezcla entre metal y programación, o tiene algo que se parece a la conciencia?
Levy agrega que en la etapa inicial de producción, el productor ejecutivo Robert Zemeckis sugirió que la duda para decidir si Atom tiene sentimientos o no sería una de las más difíciles de transitar. “Pero, si lo haces bien, puede ser una de esas cosas que hacen que una película tenga poesía”, apunta el director. “Allí es donde un film emociona al público”. Para algunos miembros del elenco, la apariencia de los robots de tamaño real en el set fue una total sorpresa. Anthony Mackie recuerda: “Era mi primer día en el plató, estaba hablando con Shawn [Levy] y, por el rabillo del ojo, vi a este enorme e imponente robot. No esperaba ver eso… Fue sensacional. Después, el robot comenzó a mirar a su alrededor. Creo que me quedé allí pasmado, ¡esperando que comenzara a golpearme en cualquier momento! Allí me di cuenta de que estábamos haciendo un tipo de película muy diferente de lo que había imaginado. Fue una gran experiencia”.