Antoine Fuqua tras su éxito con “Training day” y su descalabro con “El rey Arturo” o “Shooter”, regresa con un largometraje que parece la continuación de “Día de entrenamiento”. Michael C. Martin es el autor de esta historia coral que nos ofrece tres perspectivas de los problemas laborales, éticos y morales a los que se ve sometido los policías de la Gran Manzana. Así, Eddie está a punto de jubilarse y ve con impotencia como mueren en acto de servicio los novatos. Sal, por su parte, ve como su familia aumenta mientras su salario disminuye y los problemas económicos le agobian, y Tango, que es un infiltrado de narcóticos, quiere volver a recuperar tanto su identidad como su vida, pero en su camino se cruzarán las ansias de poder de su jefa. Los tres tomarán decisiones erróneas para salir adelante, pero lo malo es que marcarán sus destinos.
Inspirándose en las confidencias de un compañero de habitación, el debutante guionista escribió la historia durante la convalecencia de un accidente de tráfico. Así que contó con todo el tiempo del mundo para construir este monumental libreto, que obviamente Fuqua no ha sabido encontrarle el tono adecuado, así pues el resultado global está más cercano a “Canción triste de Hill Street” que al film con el que Denzel Washington se alzó con el Oscar. Pero además, cada una de las historia en sí mismas dan para un filme por lo que se hace extenuante el visionado.
Como habéis podido leer en la sinopsis, las diversas líneas argumentales no es que sean el prototipo de la novedad, para nada. Pero lo peor es que tanto el director como el guionista no ponen el menor reparo en colocar todos los clichés del mundo, con lo que el espectador va por delante del narrador siempre, y cuando no lo va es porque le engañan vilmente. Me refiero al tour de force final con el que intentan hacer converger, si o si, a los tres protagonistas en el desarrollo de la misma secuencia. No es que quede forzado, es inverosímil, carece del menor sentido la aparición repentina de determinado personaje, eso por no hablar de la moralina que salpica a toda la narración.
Los seguidores de Richard Gere que echen el freno que esto no es la fenomenal “Asuntos internos”, encima su interpretación está repleta de histrionismos propios de la casa Gere. Lo mismo le pasa a Ethan Hawke. Sin lugar a dudas, el mejor de los tres es Don Cheadle, por lo menos no está sobreactuado. Dentro del equipo artístico hay verdaderas sorpresas como ver en pequeños papeles a actores y actrices de la talla de Lili Taylor, Vincent D’Onofrio, Will Patton, un casi irreconocible Wesley Snipes o Ellen Barkin.
El resultado final es un desquiciante drama urbano, que dista mucho de convertirse en el “Serpico” del nuevo siglo, entre otras cosas porque Fuqua no es Lumet, y esto es un producto digno para ser emitido en cualquier cadena televisiva a la hora de comer con el fin del que el respetable se eche una siesta de campeonato. Y francamente amigos, lo que le pase a los personajes del filme al final ni te importa ni te interesa, porque están muy mal perfilados y sus decisiones son muy cuestionables, no acabas de entenderlas o creertelas. No sé si me atrevería a revisionar “Training Day”, visto lo visto puede que la tengamos un poco sobrevalorada.
Frases destacadas:
Mesa, mujer, traje. Necesito esa mierda como el agua.
Clarence ‘Tango’ Butler
Este trabajo quema. No te lo lleves a casa.
Eddie Dugan
He hecho algo malo a un tío muy malo.
Sal Procida
Calificación:3
Ahora os dejo con el famoso tema “White Rabbit” de la mítica banda de San Francisco, Jefferson Airplane, que decora la banda sonora porque el uso de este tema no aporta nada a la narración. En fin que algo bueno tenía que tener el largometraje.

















