Monthly Archives: Abril 2011

Crítica “La soledad del corredor de fondo”

Dedicado a David Molina, compañero de fatigas Por la tarde, tras la conferencia de Fernando Savater sobre la figura de James Bond me desplace hasta el centro cultural de la Petxina para revisitar en cine dentro de la sección “Valencia … Continue reading

Crítica “Snowman’s land”

Menos mal que vino a salvarnos el film alemán “Snowman’s Land” también perteneciente a la sección oficial a concurso. La publicidad negativa es mala para el negocio. Harry No saben que han hecho. No saben que puerta del infierno han … Continue reading

Crítica “Tracker”

“Tracker” de Ian Sharp abrió la cuarta jornada de la sección oficial a concurso de la XXXII Mostra de Valencia. No puedes conocer a tu enemigo hasta que no has conocido a su díos. Kereama No se puede empezar una … Continue reading

Fernando Savater en el Congreso Bond

En el cuarto día de la XXXII Mostra de Valencia llegó con puntualidad británica el espía más famoso del universo y el único con licencia para matar, me refiero al James Bond, que durante los próximos tres días se le va a celebrar el Congreso Internacional de James Bond: BOND ante el espejo. Alfredo Lujan fue el encargado de presentarlo, así como la primera ponencia titulada “El Hombre tranquilo” impartida por el filósofo y autor Fernando Savater. Y una vez más, para todos los que no os habéis podido desplazar hasta la Casa de Correos en la plaza del Ayuntamiento os dejo con un resumen de su curiosa visión de la cosmología bondiana.

“El Hombre tranquilo” por Fernando Savater.

El título de la ponencia es obvio porque es intranquilo profesionalmente. La principal novedad en la figura de este espía es la introducción de la velocidad, me refiero más al Bond cinematográfico. Introduce la celeridad en el mundo del espionaje, pero si os fijáis en la realidad espía poco. La postilla “Licencia para matar” lo dice todo, es un ejecutor. Y eso lo hace con todo un despliegue de artilugios. Le dura todo poco, se me te en la cama con una mujer y acaban matándola antes de que haga nada con ella. Es un personaje de paso.

Cabe preguntarse ¿por qué nos gusta tanto sus películas? Tengo un amigo que vivía en Suiza. Allí fue donde leí mi primera novela de este personaje. Mi primer Bond fue narrativo, que es totalmente distinto al cinematográfico. El Bond de las novelas es más dramático, más trágico, con una especie de estoicismo. En algunas novelas, inclusive, acaba aceptando la muerte. Bond tenía una novedad, era el primer héroe aventurero, pero no era un personaje romántico, que actúa por desprendimiento, con generosidad y caballerosidad. Todo lo contrario, es cínico, brutal, es antiromántico. Hoy no nos sorprende, pero en su momento, fue un héroe que despertaba dudas morales. Era un personaje inmoral. Es el primer protagonista o el primer héroe que admirabamos por sus ventajas pero no por sus virtudes. Es decir, vive rodeado de lujo, con capacidad para usar artilugios complicados y rodeado de mujeres. Pero lo que es no, su cinismo o humor negro, por ejemplo. La identificación con el héroe es por las ventajas y no por carácter.

Los gadgets que usaba ahora están a nuestra disposición. Por otra parte, el Bond cinematográfico aparece en plena guerra fría pero sin el lenguaje propio del momento. Son historias con características que muestran la extravagancia del poder. No quieren el poder para cosas comprensibles, es para obtener cosas extrañas o vacuas. El único poder que les atrae es el poder por las cosas extrañas, como los grandes Césares, de la antigua Roma, o como los niños pequeños. Los malos de Bond son como niños y no están dentro de las luchas geoestratégicas de la época.

James Bond a pesar de que se va transformado, envejece mal. La novedad se ha perdido, su cinismo está a la orden del día. Se ha convertido en algo corriente. No sentimos ninguna nostalgia hacia la época de la Guerra Fría, a diferencia de Sherlock Colmes y el mundo victoriano, por ejemplo. El mundo de Bond no lo es. Queremos traer sus habilidades a nuestra época. El cambio más evidente que ha sufrido son los protagonistas, los actores que lo han encarnado. Hasta llegar al más desconcertante que es Daniel Craig que se mimetiza con los espías rusos, actúa igual. El humor dentro de la saga Bond es una constante. Se debe a que Brocolli poseía un gran sentido del humor. Siempre hay un punto que hace que no te lo tomes demasiado en serio. La propia brutalidad se contrapone con el humor y hace que nos quedemos con la conciencia tranquila.

Me surge la duda qué puede pensar, hoy en día, un veinteañero sobre lo qué nos atraía del personaje. Bond es un héroe acaparador, que chupa plano, que se queda con todas las chicas de la película, es el héroe del consumo virulento. Lo consume todo, alcohol, mujeres, gadgets, coches, ese el mundo que queríamos todos en aquel momento. Ese es el mundo que tenemos hoy en día. No tengo ni idea de cual será el mundo futuro de James Bond y si al final morirá, y terminará por desaparecer o qué transformaciones sufrirá. Todos en la actualidad somos más malos que él.

Ahora un largometraje Bond es garantía de espectacularidad, pero no porque el personaje funcione. A pesar de que son películas taquilleras, es una más. Antes eran un suceso. Se hablaba de ello como un gran evento. Sinceramente, creo que no le queda mucho.

Mi James Bond favorito es Sean Connery y me encantó la película de “Agente 007 contra el doctor No”. La salida de Ursula Andress en bikini de la playa. La gente ya no sabe porqué se llamaba así a la prenda.,  su nombre se debe al atolón de bikini y no a que sea una prenda que consta de dos partes, la de arriba y la de abajo. Una de las películas más redondas es “Desde Rusia con amor”.

Me cuesta decir que Bond esté muerto. Creo que su fórmula está acabada, pero no en su espectacularidad. Una película Bond antes era inconfundible, hoy hay cincuenta tan espectaculares como ellas.

El espíritu Bond era un precursor, así lo vimos en su momento, era un preludio al mundo actual, de la postura despiadada del éxito a cualquier precio. Y eso ahora lo vemos en cualquier sitio que miremos. Si aparece alguien romántico siempre sospecharemos de él, nadie se cree que eso sea espontáneo o que se pueda actuar de forma altruista.

La figura de Bond es profética y también es verdad que se ha quedado en los actores. La mujer Bond ha contribuido a tapar la figura de Bond como héroe. Puede que haya salido ganando, ha pasado de ser un objeto a ser un reflejo de la mujer moderna. Chocaba y rompía con la heroína del momento.

En la actualidad, Bond cinematográficamente hablando tiene que luchar contra los héroes de cómic, que se han hecho con la producción industrial. Se ha buscado y se han hecho críticas a Hergé  por los argumentos de Tintín. Es curioso que Hergé  tenía un amigo colaboracionista y que atropella el mundo de las convenciones. Ahora solo quedan dos salidas: el cómic, el superhéroe, o bien volvemos a los espías de John Le Carré. Es decir, o te vas a superhéroe o te quedas en la gama humana, porque con los CGI puedes hacer lo que quieras y antes nos sorprendía todo. En cambio, ahora estamos hartos de los excesos, y nos pasa lo que le pasaba a Cecil B de Mille que opinaba que para él la película debe comenzar en un terremoto e ir para arriba.

Hay dos tipos de personajes, los de carácter y los de destino. Los de carácter son los que siempre hacen lo mismo, como por ejemplo Sherlock Holmes, pero los de destino tienen una trayectoria, es decir, tiene un principio, un transito y un desenlace. Bond es de destino. Por eso lo difícil es mantenerle vigente en esas virtudes y defectos.

En un seminario que coincidí con Umberto Ecco daba la casualidad que saltó la noticia que  Sean Connery encarnará a Guillermo de Baskerville cuando llevaron al cine “El nombre de la rosa”. Al autor de la novela, en aquel momento, le parecía una provocación. A él le pareció un horror que fuera Connery el personaje principal. Bond será eterno en la medida de que alguien piense en él.

La novela introduce en la vida burguesa el romance, el concepto de aventura, y que ahora no posee el mismo significado de antaño. La novela moderna nos cuenta como nos adaptamos a la sociedad actual. Antes era más una tradición, hoy no lo tengo claro. Antes la expectativa era importante, hoy me temo que no tanto. Para los aficionados puede que sí. Hoy la industria cinematográfica  te puede dar más cosas.

Crítica “Código Fuente”

Y acabé el tercer día de la Mostra viendo con Cinéfila por segunda vez “ Código Fuente” del realizador británico Duncan Jones, que participaba en la oficial fuera de concurso. Código Fuente no es un viaje en el tiempo, es … Continue reading

Crítica “The Bang Bang Club”

Tras disfrutar de una agradable comida con el amigo Julio de “Notas de cine” regresé a la Mostra para ver la siguiente película dentro de la sección oficial a concurso, se trata de “The Bang Bang Club”. ¿No puedes aparentar … Continue reading

Crítica “À bout portant”

El tercer día en la Mostra arrancó con el tercer film procedente de Francia incluido en la sección oficial a concurso, se titula “À bout portant” y el segundo protagonizado por el actor Roschdy Zem, al que hemos visto también … Continue reading

Crítica “Hanna”

Y le puse punto y seguido a la segunda jornada en la XXXII Mostra de Valencia con un film de la sección oficial fuera de concurso titulado “Hanna” del director británico Joe Wright, al que todos recordaréis por “El solista” … Continue reading

La clase magistral de Michael Radford

Por la tarde en la sede de prensa del edificio de Correos a las 18:30 en punto dio comienzo la Master Class impartida por el director Michael Radford. Me encanta su filosofía y lo campechano que es. Es de elogiar que una persona extranjera trate de hablar durante una hora y media sobre cine en un idioma que no es el suyo. Así llegó y dijo: “Intentaré hablar español aunque a veces se transforma en italiano” Eso da el grado de humildad de este director trotamundos, nacido en Nueva Delhi y afincado en el Reino Unido. Pero me dejo de preámbulos y pasemos al lo interesante, lo que vais a leer a continuación es un breve resumen de la clase magistral.


La interpretación.
Hace muchos años mi sueño fue ser actor. Me convirtí en un actor, pero no muy dotado. Un actor es un ser muy vulnerable. Por ejemplo los niños se transforman fácilmente, para ellos es un juego. Se debe sobre todo a su poderosa imaginación. A los 14 años cuando se convierten en adolescentes es cuando se forja su personalidad. Pero el trabajo de actor exige convertirse en otra persona. Por eso los actores deben prolongar ese estado de niñez y no forjar la adolescencia. Un actor es como una herida abierta que no cicatriza. Entonces un actor es como un niño muy vulnerable. Así todo actor precisa de un padre, y esa es la figura del director. Estimo mucho a los actores. Pero todo director precisa saber que son muy vulnerables. La mejor manera de entrar en el mundo de los actores es entrar en el mundo de los directores. Dirigir a un actor consta de varias fases. Hay varios tipos de actores, cada uno con un enfoque distinto para entrar en el personaje. Hay actores de teatro con una gran formación, por eso en los papeles secundarios en el cine prefiero tener a grandes actores de teatro, porque saben perfectamente lo que se requiere de ellos. Hay varios factores que influyen en el desarrollo de su labor, por ejemplo la tendencia a sobreactuar, o que la cámara le quiera o no. Los actores deben tener un sentido de lo que necesita la cámara, independientemente de que sus registros sean más o menos limitados. Por ejemplo, Demi Moore es una actriz de registros limitados pero que sabe perfectamente lo que quiere la cámara de ella, por eso le di el papel en “Un plan brillante

El casting
En el casting siempre debes ser flexible, eso es lo más importante. La selección es un momento muy difícil porque a lo mejor debes replantear el papel. Por ejemplo, en el caso de mi película “Otro tiempo, otro lugar” tenía delante al actor que se acoplaba perfectamente a la imagen que tenía del personaje en mi cabeza, pero de repente a apareció un actor que físicamente no se acoplaba pero era un gran actor. Eso implicaba reescribir el guión, y así lo hice. Porque el actor era muy bueno. En el momento que vas a escoger debes olvidar todo lo que pensabas del personaje o del actor, y centrarte en lo que tienes delante. Hay que ser consciente que un ser humano no es una idea preconcebida. Hay actores que son muy buenos para el casting pero luego no valen nada, y viceversa. Y es ahí donde debes tener olfato y saberlos distinguir.
Los ensayos:
No hay que ser fascistas con los actores. Cuando se dejan llevar por el personaje, ya que previamente les has dado un cierto grado de libertad, es en ese momento cuando ocurren milagros. Dependiendo del proyecto los ensayos serán más o menos prolongados, no es lo mismo un proyecto como “El mercader de Venecia” que “El cartero (y Pablo Neruda)” Tengo una regla: “cuando más ensayas mejoras el trabajo del actor” En “El mercader de Venecia” puedes tener dos grandes actores de la talla de Jeremy Irons o Al Pacino, lo malo que son de distinta formación. Los ensayos se prologaron durante 4 semanas, ese fue el tiempo necesario para acoplarlos y aún así el primer día de rodaje fue una auténtica pesadilla. Por norma general, suelo hacer un ensayo en el set mientras el equipo se toma un café. Así todo el mundo tiene claro lo que se precisa de ellos, y me lleva a bajar los tiempos en grabación. Siempre hay que dejar un espacio al actor en el set para que pueda interpretar. La creación de una realidad, de una vida, hay que filmarlo como si se tratara de un documental. Por eso es muy importante la actuación y hay que darles espacio. Tras levantarse de la cama y llegar al rodaje o simplemente, venir de comer, en ese instante es cuando debes darle un espacio al actor para que pueda entrar en esa vida que vamos a recrear. A veces tienes que aceptar su labor, sin más, por ejemplo el timing de Massimo Troisi fue el adecuado y lo puso él. El hacer muchas tomas puede resultar muy neurótico. Eso me lleva a contaos un truco de rodaje: con los dobles, debéis fijaros en que tengan las mismas orejas porque así puedes hacer planos muy cercanos. Hay que ser flexible con todo lo que haces, y no solo con los actores. Negociar en la mesa de ensayos es difícil. No soy un actor de teatro. Al ver a los actores entrar en el personaje, les decía, lo vas a hacer así, y al rato me decían ¿pero qué opinas? Con lo que acaba siendo un momento muy neurótico. Al final hay que dar a cada actor lo que necesitan según su método de trabajo. Y hay algo que tengo claro: “Lo primero que debe tener un director es confianza en sí mismo, y si no la tienes la finges”

El subtexto:
Hay cosas que ayudan a hacer pasar el subtexto, por ejemplo, no mirar a los ojos del otro actor que tiene delante en el set de rodaje, ya que no lo hacemos en la realidad, así que menos en el cine. El subtexto da una idea de la vida interior de los personajes. Por eso es importante. Dirk Bogarde me dijo que su gran mérito era desfocalizar la mirada. Eso también lo hace mucho Jeremy Irons. Luego tengo “La regla del 10%” que la acuñé con John Hurt, en “1984”, porque sobreactuaba mucho. Le decía: “eres un actor de gran talento y sólo necesito un 10% de lo que me estas dando”

Por norma general, hay que tener paciencia y dialogar mucho con los actores. No suelen hacerlo bien a la primera, por eso hay que darles el espacio para que se inventen. Con Richard Burton sólo te tuve que decir con más encanto con menos encanto. En el caso de Philippe Noiret, las diversas tomas que hizo con él era para establecer un registro de expresiones. No tenía mucho diálogo, pero si tenía grandes cambios en los registros emocionales. Y fue lo que trabajé con él. Cuando le ofrecí el papel de Pablo Neruda me dijo de no hacer investigación.  Tenía claro toda la comunicación no verbal, las poses.

Tras esta clase magistral nos desplazamos todos a la Plaza de la Virgen, situada en el centro de la ciudad para disfrutar del concierto James Bond. Que arrancó puntualmente a las ocho de la tarde. El concierto se dividió en dos partes. La primera se repasó todas las bandas sonoras creadas por John Barry a lo largo de su carrera, y en la segunda la orquesta se adentró en el mundo del espía más famoso que nunca pudo tener su Majestad, la Reina de Inglaterra, hablo obviamente de 007, James Bond. Fue un inmenso placer ver atardecer mientras escuchaba de fondo el tema central de “Memorias de África”, una pasada.

Crítica “L’homme qui voulait vivre sa vie”

Tras la rueda de prensa concedida por el señor Joffe le tocó el turno a Francía, país del que procedía la siguiente película perteneciente a la sección oficial a concurso. Vete, vive tu vida. Paul Exben Lo más duro fue … Continue reading