Se han celebrado en Granada las I Jornadas de Blogs y Ciencia, organizadas por la delegación de estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. Allí tuve el placer de conocer a un biólogo llamado Jesús Purroy. Este científico nacido en Barcelona ha escrito “La era del genoma: claves para orientarse en un mundo transformado por la genética”, y “Todo lo que hay que saber para saberlo todo”. Este buen hombre es un divulgador como Manuel Toharia o Eduard Punset. Su ponencia se llamaba “Mi pasatiempo inútil: Sísifo se va a internet”. Con ella derrochó todas sus dotes de buen comunicador y exquisita oratoria, para centrarse en el problema de comunicación que supone como acercar un conocimiento científico al gran público. Mi pequeño cerebro a medida que le escuchaba empezaba a rumiar y barruntar: ¿pasará esto en el ámbito del séptimo arte?, ¿será esto como “la política” o “la religión y la ciencia”? Eso lo debéis decir vosotros, yo a partir de este momento os plantearé una serie de ideas.
Con mi blog trato a diario de acercaros no sólo la actualidad y el mundo del séptimo arte, sino que también tiene un cierto poso educativo, por poner un adjetivo. Creo que esa mi responsabilidad como periodista cinematográfico. Trato de separar lo que considero buen cine del malo, os expongo los motivos que me llevan a hacer esa distinción, además intento traeros películas que circulan por la red y que no han tenido oportunidad de ver la luz de un cine y que lo merecerían. Ahora bien, ese acto comunicativo debe tener una eficacia. Así regreso una vez más a Purroy, que ilustra ese concepto abstracto de la siguiente manera (y no os toméis al pie de la letra la siguiente ecuación matemática, sólo sirve para mostrar de una forma digestiva la idea).

Estas dos fórmulas matemáticas nos vienen a decir que la eficacia de ese acto comunicativo si es dirigido al gran público, que es la verdadera población diana de nuestro blog, tiende a ser cero cuanto mayor es dicha población. Convencer a Cotu (deja que me tome esa libertad, no te lo tomes a mal), por ejemplo, de que “El escritor” es una obra maestra es tan difícil como encontrar una aguja en un pajar. Mientras que si mis lectores, poseen la misma sintonía o afinidad hacia el séptimo arte, en este caso la eficacia de mi acto comunicativo será del 100%, convenceré a todos.
Hace unos meses Ivan, Mr. Lombreeze y Dr. Quatermass, allá por el otoño pasado trataban por todos los medios de hallar una forma de realizar una crítica objetiva del cine, hecho harto difícil, por varios motivos, y es más no pudieron dar con la fórmula magistral. Eso me lleva a hablaros de otro concepto vertido en la ponencia por Purroy y que tomaré como inspiración, y que llamaré a partir de este instante le bautizaré como “La teoría de Alfie”: “todo lector tiende a leer blogs de cine que están dentro de su afinidad o gustos cinematográficos, dejando a un lado todo aquello que no comprende o no es de su gusto”. Eso nos lleva a lo que podríamos denominar “el anillo de opinión”, es decir, todos esos lectores se unen formando un círculo, así uno enlaza a otro si pertenece a su misma cuerda de opinión no en base a otros criterios, generando anillos un tanto endogámicos donde se refuerza la idea base. Ese es el motivo por el que el dueño de “Moonfleet” no enlazará nunca a “Videodromo” por ejemplo. Esto lleva platearos unas interrogantes: ¿Cuántos de vosotros tenéis en vuestro blogroll a blogs que no poseen vuestro mismo credo o creencia de ver el séptimo arte? ¿Leemos los blogs de otros para estar informados o para reforzar nuestras creencias sobre tal o cual película? ¿Somos dogmáticos a la hora de hablar sobre un producto cinematográfico?
Mi respuesta es, sí. Somos dogmáticos, puede que hasta fanáticos, véase el caso “Avatar”, que tanto unos como otros han intentado convencer de si era mala o buena. Un servidor el primero. Y ahora os dejo con la pregunta definitiva: ¿Cuáles son las condiciones o requisitos que debe tener un blog de cine para ser considerado bueno o malo? Ahí queda eso, espero vuestras opiniones.
Dar las gracias a mi estimado Eulez por el chiste de Manel, que ilustra todo este debate.
