Hecho: El pasado viernes Julio Prieto, Miguel Agnes y Popy Blasco nos habían convocado por vía facebook y grandes medios de comunicación como “El Mundo”, “El País” para que acudiéramos a una sesión gratuita en los extintos cines Luna de Madrid para visionar “Demons” de Lamberto Bava, en una proyección que prometía mil y un audiocomentarios.
Hecho: A las 20:45 horas llegamos al cine, y pudimos colocarnos bajo la marquesina del mismo. En Madrid aquella noche hacía un frío de mil demonios. Así que cuando llegó mi estimado Victor Guybrush acompañado de su maravillosa Hada a las 21:45 horas un servidor no sentía las piernas cual Stallone cualquiera y desde luego las manos hacía ya un rato que dejé de sentirlas.
Se suponía que a las 22 horas iban a abrir las puertas. Lo único que podíamos ver sin poder quejarnos era como se abría la puerta de vez en cuando para que entraran invitados pero nadie de la fila. A las 22:30 horas estábamos hambrientos y congelados. A las 22:40 horas comienzan a correr rumores de que no vamos a entrar, en ese momento gente delante nuestra comienza a gritar cánticos de “Asesinos, asesinos” y “¡Demons sí, Pelonio no!”. Con lo que comenzamos a sentir lo peor. Empezamos a escuchar que no íbamos a entrar, así que me puse a buscar a Victor y pude ver hasta dónde llegaba la cola. Había congregados varios cientos de personas. Entre los miembros de la fila pude ver a mi colega de “El Mundo” Javier Estrada de Metrópoli a la altura de la parroquia San Martín, pero la fila continuaba más allá. No me lo podía creer. Le narré todo lo que había visto. Hablaras con quien hablaras aquella noche la indignación fue generalizada.
Hecho: Para más recochineo el sábado los tres sinvergüenzas, por llamarles de un modo agradable se descuelgan con el siguiente texto en Facebook…
“Muchas gracias a todos los que asististeis ayer a Cineshock. Gracias a los que entraron y a los que se quedaron fuera. Gracias a los que entraron, por interesarse por el proyecto, por aplaudir durante la proyección. Gracias tanto a patrocinadores, prensa y aficionados que han hecho de esta iniciativa un éxito. Pero sobre todo, muchas gracias a todos los que no pudisteis entrar. El éxito también es vuestro. No imaginábamos la repercusión de Cineshock. De verdad. Que se hayan quedado cientos de personas en la calle no hace sino confirmar que hay público para este tipo de eventos.”
Resuelvo: Fue una tomadura de pelo. Este acto fue más falso que un duro de madera. Nos vendisteis a la casa comercial “Absolut Vodka” a precio de saldo. Eso es indigno. Mirad mis estimados Julio Prieto, Miguel Agnes y Popy Blasco: tenéis mucha cara. Si queréis hacer un pase privado para vuestros amigos molones, os quedáis en vuestra casa con un DVD y punto. Ya sabemos que son muchos porque el aforo de la sala es de unas 200 butacas mínimo. Así que lo que hicisteis el viernes no tiene nombre. La experiencia nos parecía bien porque suponía que se reabría un cine ante la política de cierre generalizado dentro de la capital. No es una cuestión de acudir al cine por la filosa, era algo más, a mi no me importa pagar un precio módico, todo para no venderme a una empresa de bebidas alcohólicas. Todos queríamos que la convocatoria fuera un éxito por otros motivos ajenos por completo a los afanes mercantilistas. Henchidos de gozo cuando estaban las cámaras de televisión a las 21 horas bien que salisteis a realizar declaraciones. Pero todavía estamos esperando una disculpa en persona, porque no se os ocurrió salir a pedir disculpas. Realmente, no lo hicisteis porque temíais las represalias públicas.
Decir que os visteis desbordados es faltar a la verdad, porque no llegaron a entrar ni 20 personas de la fila, porque no llegué a moverme de mi sitio. Los que asistimos al evento podemos asegurar es que CINESHOCK es un TIMO, como rezaban las pintadas sobre los carteles. Soy periodista especializado en comunicación de masas, y esto ha sido todo un acto de marketing, organizado para los amiguitos y muy bien orquestado. Un aficionado cualquiera lo hubiera organizado muchísimo mejor y con más entusiasmo. Vosotros amáis a vuestros patrocinadores y vuestro negocio de moda “tribal”. Vosotros queríais lucraros de forma indirecta. No hay ningún acto altruista bajo el sol, y ahora no os pongáis de seres bondadosos que lo daría si todo por el sétimo arte, lo único que hace es que crezca más aún si cabe nuestra indignación.
Veredicto: que sea el público el que lo dicte y os adjudique una gran variedad de adjetivos calificativos (que por muy fuerte que sean no los eliminaré) que seguro os merecéis, yo sólo digo que una imagen vale más que mil palabras.











